El final de la aventura

Los días de aventura han desaparecido y tras de sí  han dejado paso a la tristeza como una oscura mancha de dolor que se extiende sobre el mundo.  Los ángeles se han marchado y un hedor que viaja directamente del infierno está por todos sitios.  Igual que las pequeñas y solitarias nubes se deshacen en un día claro sobre el alto cielo, así mi tiempo sobre la tierra se extingue.   Ahora la tristeza es la dueña absoluta de mi ser, me envuelve como un denso humo de sombras, como una imprevista y gélida  niebla surgida del tiempo.

El mundo lleno de sonidos y perfumes que descubría su belleza para mi a cada instante ha muerto, ahora todo se ha reducido a sombras, cualquier imagen pasada, presente o futura me llena de angustia y dolor.     Todos los vacíos de la existencia han vuelto para tomar su parte sobre mis días cansados.  Demasiado pronto o demasiado tarde, el momento ha llegado y no importa cuán alegre fui, ni cuanto amé la vida, ahora el vacío está por todas partes y ya no puedo escapar de él.

El mundo lleno de aventura es un doloroso recuerdo, un mundo eternamente inalcanzable.

The Wall

Todos los días paso junto al muro que hay en la carretera que baja hasta el pueblo, en primavera y en verano su nueva blancura a veces se confunde con el cielo.  Muchas otras veces, en los atardeceres claros de invierno el cielo arroja calidos azules y el muro se oscurece, pienso entonces en playas luminosas de aguas tranquilas y arenas blancas apagándose lentamente con la tarde.

Entre el muro y el cielo se distinguen formas: nubes, árboles y montañas,  a veces la luna se asoma detrás de su blancura, y otras, pequeñas aves cantan sobre él cuando nadie pasa por la carretera.  El muro cambia con el cielo, las horas y las estaciones, siempre el mismo, siempre distinto, listo para ser fotografiado.  Cuando llueve su color se agrieta y el agua que cae sobre él lo tiñe de bellos tonos ocres, otras veces en la noche cuando una luz triste lo ilumina, muestra fantasmagóricas sombras de primitivos ecos del universo.

Con frecuencia me pregunto que hay más allá de este muro, de todos los muros, separado de la otra parte. ¿Qué hay más allá?.  ¿Es este el mejor lado del muro?, o  ¿quizás debería estar en el otro?.  En todo caso pienso que existen demasiados muros: expresiones del miedo que nos encierran, nos axfisian, nos separan.

Todos nosotros andamos por la vida con nuestros propios muros, arrastrándolos a cada paso, estamos llenos de muros.  Llenos de fronteras, prejuicios, inevitablemente atrapados. La libertad es una sombra inalcanzable y aunque debemos luchar contra cada muro, a veces algunos son bellos y hay que fotografiarlos.

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Desert Pools

Este conjunto de fotografías enlazan dos caminos, dos mensajes, dos historias que nacen de la derrota y el  abandono.  Ambas suceden en el mismo lugar.

Mi gusto por los espacios vacíos  y las formas simples me llevó a fotografiar los pequeños desiertos que quedan en las piscinas cuando en invierno y primavera todavía permanecen vacías, sin agua. Fabricadas  sin azulejos y  pintadas directamente sobre cemento contrastan con el glamuroso aspecto de las piscinas con azulejos y gresite, las del cemento pintado son más pobres, muchas veces  elevadas toscamente sobre el suelo, sin depuradora, luces de colores ni duchas auxiliares, pero en cualquier caso sin agua son evocadoras, forman pequeños desiertos azules que a veces ilumina el sol a través de las cambiantes nubes, entonces sus paredes parecen el cielo mismo.   Son fotografías de pequeños desiertos azules y rugosos que dejan sus propias víctimas en forma de cadáveres, restos del juego o vacíos azules.

La otra historia tiene que ver con el fin de la felicidad y la derrota. Cada imagen aquí es el final de una historia, ya no hay vida, ahora abandonadas las piscinas parecen  desteñidas flores azules.   Marchitas piscinas, imágenes del inevitable desenlace de la felicidad, que es lo mismo que la derrota y la muerte.  Piscinas abandonadas junto a casas abandonadas, proyectos inacabados, abandono de sillas, flotadores, sin bañistas, risas o música.  Los sueños duraron poco, los sueños siempre duran poco y el tiempo vuelve a pedir su parte.

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Plastic Kingdom

En el Valle del Río Guadalentín, especialmente en las zonas más altas ya cercanas a las faldas de Sierra Espuña, abundan los cultivos de uva de mesa, con frecuencia se protegen las parras con capas de plásticos que suelen ser blancos y brillantes. Estos plásticos se colocan extendidos sobre las plantas y sirven para minimizar los posibles daños producidos por lluvias intensas, pedrisco, etc..    Cada cierto tiempo los plásticos son retirados de lo más alto de las parras y se colocan sobre los sarmientos de tal forma que parecen personas:  novias, guerreros o espectros.    Cerca de donde vivo existen multitud de estas explotaciones y durante un tiempo, cuando pasaba cerca de alguna de ellas, pensaba que podría contar una historia fantástica, la de un reino de seres encadenados a su propia inmovilidad, que esperan indefinidamente algún suceso que los libere de su destino, pronto entendí la semejanza de nuestra propia existencia como seres humanos también encadenados e inmóviles  -a veces sin tener consciencia de ello-  a nuestra propia naturaleza mortal, a nuestros propios temores, miedos, anhelos y deseos en la rutinaria y alienante vida del siglo XXI, sin salida, sin esperanza, sostenidos sobre falaces conjeturas, caminando sobre la nada, en la angustiosa espera, el momento de la muerte.   Así fue como fui realizando fotografías durante varios años con película que a veces estaba caducada y sobre todo en digital.   Me pareció que el blanco y negro trasladaba mejor lo que quería expresar y este es el resultado.

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